Sorda: una maternidad frente a un mundo que no escucha
En Sorda: El único lenguaje es el amor, Eva Libertad convierte la llegada de una hija en el punto de partida para explorar los temores, las tensiones y las barreras que atraviesan una familia cuando sus integrantes no viven la comunicación de la misma manera. Ángela, una mujer sorda, espera un bebé junto a Héctor, su pareja oyente. Lo que podría parecer el comienzo luminoso de una nueva etapa pronto se transforma en una experiencia llena de preguntas sobre la maternidad, la autonomía y el lugar que cada uno ocupa dentro de la pareja.
El embarazo despierta en Ángela inquietudes relacionadas con el futuro de su hija y con la forma en que ambas podrán comunicarse. La película no presenta esos miedos como un simple conflicto individual, sino como el reflejo de un entorno que rara vez está diseñado para incluir plenamente a las personas sordas. Cuando la niña nace, las dificultades cotidianas empiezan a modificar la dinámica familiar y obligan a Ángela a tomar conciencia de cuánto depende la crianza de códigos, espacios y apoyos que no siempre están disponibles para ella.
La relación entre Ángela y Héctor ocupa el centro emocional del relato. Él es oyente y ella es sorda, pero la diferencia entre ambos no se plantea como una oposición sencilla. Al contrario, su vínculo revela hasta qué punto una pareja puede quererse y, aun así, quedar atrapada en formas de comunicación insuficientes. La llegada de la bebé altera ese equilibrio y convierte las decisiones familiares en un terreno donde los afectos, los temores y las responsabilidades comienzan a chocar.
Uno de los principales aciertos de la propuesta es que la sordera no aparece como un recurso dramático aislado ni como una característica que deba ser superada. La experiencia de Ángela está ligada a la manera en que la sociedad organiza sus espacios, sus relaciones y sus expectativas. La crianza se convierte así en una prueba que expone las fallas de los puentes comunicativos alrededor de la protagonista, pero también en una oportunidad para que ella defina su propia forma de ejercer la maternidad.
Miriam Garlo interpreta a Ángela, mientras que Álvaro Cervantes da vida a Héctor. La presencia de ambos permite que el conflicto se sostenga en la intimidad de una pareja que debe aprender a responder a una situación nueva sin perderse en el proceso. Elena Irureta y Joaquín Notario completan el reparto principal, dentro de una historia que prefiere observar los cambios emocionales y las tensiones familiares antes que convertir su tema en un discurso explicativo.
La película está escrita y dirigida por Eva Libertad y amplía el universo del cortometraje Sorda, realizado en 2021. Esa relación con el trabajo previo se percibe en la manera de concentrar el drama en una experiencia familiar concreta: una mujer que desea ser madre, una pareja que debe reajustarse y una niña cuya llegada obliga a mirar de frente las limitaciones del mundo que los rodea.
Más que contar una historia sobre la discapacidad desde la distancia, Sorda: El único lenguaje es el amor propone acompañar a Ángela en un momento de transformación profunda. La maternidad aparece como un territorio de incertidumbre, pero también como un espacio de afirmación personal. En ese recorrido, la película plantea una pregunta esencial: qué ocurre cuando una persona debe criar y proteger a su hija dentro de una sociedad que todavía no ha aprendido a comunicarse con ella.










