Gaua: un cuento oscuro entre bosques, superstición y mitología vasca
En Gaua, la noche no funciona únicamente como escenario, sino como una fuerza que transforma todo lo que toca. La película de Paul Urkijo Alijo se sitúa en las montañas vascas del siglo XVII, en un periodo marcado por la cacería de brujas y por el peso de las creencias religiosas sobre la vida cotidiana. En ese entorno, la oscuridad del bosque se convierte en el espacio donde los miedos colectivos, las historias transmitidas de generación en generación y las amenazas más concretas comienzan a mezclarse.
La protagonista es Kattalin, una mujer que abandona su caserío en plena noche para escapar de su marido. Su huida la lleva hacia un paisaje apartado y amenazante, donde la ausencia de luz vuelve incierto cada sonido y cada movimiento. Mientras avanza por el bosque, siente que una presencia la persigue. La película parte de esa persecución para construir una experiencia de terror íntima, ligada tanto al peligro que Kattalin intenta dejar atrás como a aquello que parece acecharla entre los árboles.
En su camino, Kattalin se encuentra con tres mujeres que lavan ropa junto a un río. Ellas comparten cuentos de miedo y habladurías del pueblo, relatos que funcionan como una ventana a la imaginación y a las tensiones de la comunidad. La conversación transforma el recorrido de la protagonista: lo que parecía una simple huida empieza a adquirir la forma de una leyenda, y Kattalin descubre con desconcierto que ella misma puede terminar convertida en parte de esas historias.
El planteamiento permite que Gaua se mueva entre el drama, la fantasía y el terror folclórico sin separar por completo sus elementos. La violencia doméstica, la persecución de las brujas y la presencia de fuerzas vinculadas con la mitología vasca conviven dentro de un mismo relato. La película no presenta el bosque solamente como un lugar hostil, sino también como un territorio apartado de las reglas impuestas por la comunidad y por las autoridades religiosas. En ese espacio, lo desconocido puede representar una amenaza, pero también una posibilidad de escapar del orden establecido.
El euskera y el paisaje vasco refuerzan la identidad de la propuesta. Urkijo construye una historia de época apoyada en la tradición oral, en las supersticiones rurales y en la relación entre los habitantes y el entorno natural. Los relatos que intercambian las mujeres junto al río tienen un papel central porque muestran cómo una comunidad crea sus propios monstruos, conserva sus temores y decide quién queda dentro o fuera de la historia oficial.
El reparto reúne a Yune Nogueiras como Kattalin, junto con Ane Gabarain, Elena Irureta, Iñake Irastorza, Xabi “Jabato” López, Manex Fuchs, Erika Olaizola y Elena Uriz. Sus personajes forman parte de un universo cerrado, atravesado por rumores, temores y vínculos difíciles de descifrar. Más que presentar una aventura convencional, la película utiliza ese conjunto de figuras para desarrollar una fábula sombría sobre la persecución y la manera en que una sociedad convierte la diferencia en motivo de sospecha.
Con producción de Irusoin, Ikusgarri Films y Vilaüt Films, entre otras compañías, Gaua propone una inmersión en un pasado donde la noche podía ser interpretada como refugio, amenaza o territorio de lo sobrenatural. La historia de Kattalin avanza entre el miedo físico y el poder de las narraciones, hasta convertir la huida de una mujer en un cuento oscuro sobre los límites entre la realidad, la superstición y la leyenda.









