Sigue mi voz: cuando una voz se convierte en refugio
Sigue mi voz parte de una idea sencilla, pero emocionalmente poderosa: ¿qué ocurre cuando una persona encuentra consuelo en alguien a quien nunca ha visto? La película sigue a Klara, una joven que, después de atravesar una crisis de salud, permanece en casa durante 76 días. En ese periodo de aislamiento, su principal compañía es un programa de radio que escucha con frecuencia y que poco a poco comienza a ocupar un lugar central en su rutina.
La voz que llega desde ese espacio pertenece a Kang, el presentador del programa. Klara no conoce su rostro ni tiene una relación directa con él, pero la cercanía que percibe al escucharlo despierta en ella sentimientos cada vez más intensos. La película utiliza esta conexión a distancia para explorar la necesidad de compañía, la imaginación y la forma en que una voz puede convertirse en un punto de apoyo durante una etapa de fragilidad.
Sin embargo, Sigue mi voz no plantea el enamoramiento como una solución inmediata. El interés de Klara por Kang está ligado a un proceso más amplio: recuperar la confianza, reconocer sus propios miedos y encontrar la fuerza necesaria para volver a relacionarse con el mundo exterior. La historia se mueve así entre la ilusión romántica y una mirada más íntima sobre la recuperación emocional.
El conflicto surge de una posibilidad que transforma por completo la fantasía de Klara. Kang podría estar más cerca de lo que ella imagina, una situación que amenaza con romper la distancia segura que existe entre la oyente y la voz de la radio. Lo que antes podía vivir desde el anonimato comienza a exigir decisiones concretas, encuentros y una disposición distinta para enfrentar aquello que durante tanto tiempo ha evitado.
La propuesta combina los códigos del romance juvenil con un relato de crecimiento personal. El vínculo entre Klara y Kang funciona como el punto de partida para hablar de autoestima, aceptación y del valor de dar pequeños pasos cuando recuperar la normalidad parece una tarea demasiado grande. En ese sentido, la película no se limita a presentar una historia de atracción, sino que coloca el mundo interior de su protagonista en el centro del relato.
Dirigida por Inés Pintor y Pablo Santidrián, la cinta adapta la novela homónima de Ariana Godoy. El proyecto reúne a Berta Castañé como Klara y Jae Woo Yang como Kang, junto con Claudia Traisac, Nuno Gallego, Fernando Guallar, Yasmina Drissi, Sofía de Iznájar e Itziar Ituño. La producción está vinculada a Zeta Cinema, Beta Fiction Spain, Sigue y No Pares y Wattpad WEBTOON Studios, una combinación que conecta el cine juvenil con el fenómeno editorial nacido en plataformas digitales.
Más que presentar una fantasía romántica idealizada, Sigue mi voz construye su interés alrededor de la distancia entre imaginar una relación y atreverse a vivirla. Klara tendrá que descubrir si puede salir del espacio protegido que creó para sí misma y enfrentarse a un mundo que todavía le provoca temor. La radio puede ofrecerle compañía, pero el verdadero desafío será recuperar su propia voz.
















