Undertone: Frecuencia Maldita: cuando el horror se escucha demasiado cerca
En Undertone: Frecuencia Maldita, el terror no llega acompañado de una presencia visible ni de una amenaza fácil de identificar. Se filtra a través de grabaciones de audio, voces y ruidos que convierten la escucha en una experiencia inquietante. La película sigue a Evy Babic, presentadora de un podcast sobre fenómenos paranormales, justo cuando su vida personal atraviesa un momento especialmente delicado.
Evy se muda temporalmente a la casa de su madre moribunda para hacerse cargo de ella. Ese regreso al espacio familiar la coloca en una situación de tensión emocional, marcada por los cuidados, la enfermedad y una convivencia que pronto comienza a adquirir un tono perturbador. Mientras intenta mantenerse concentrada en sus responsabilidades, recibe una serie de grabaciones relacionadas con una joven pareja embarazada.
En los audios, la pareja documenta ruidos paranormales y experiencias que parecen avanzar de forma cada vez más perturbadora. Para Evy, el material podría representar una nueva historia para su programa, pero la distancia profesional empieza a desaparecer cuando encuentra semejanzas entre lo que escucha y su propia realidad. La conexión entre ambas situaciones es el punto de partida de una amenaza que no depende únicamente de lo sobrenatural, sino también de la manera en que la protagonista procesa aquello que llega hasta sus oídos.
La propuesta de Ian Tuason, quien escribe y dirige la película, se apoya en una idea sencilla y efectiva: un sonido puede ser suficiente para alterar la percepción de quien lo escucha. En lugar de presentar el misterio de forma inmediata, Undertone lo construye alrededor de registros fragmentados y de la incertidumbre que producen. Cada grabación añade una nueva capa a la historia y hace más difícil distinguir entre un documento externo y una experiencia que ya está afectando directamente a Evy.
Nina Kiri interpreta a la protagonista, una mujer acostumbrada a explorar relatos de miedo para una audiencia, pero que se encuentra sin herramientas cuando esos relatos empiezan a reflejar su propia vida. La situación también modifica el sentido de su trabajo: aquello que antes podía analizar como contenido paranormal se convierte en una amenaza íntima, ligada a la casa de su madre y al deterioro de su estabilidad.
El reparto vocal incluye a Adam DiMarco como Justin, Keana Bastidas como Jessa, Jeff Yung como Mike, Ryan Turner como Darren y Ari Millen como el doctor Ram. Sus intervenciones forman parte de una narración en la que las voces tienen un peso central, pues buena parte del misterio se transmite mediante conversaciones y grabaciones que obligan a imaginar lo que ocurre más allá de lo audible.
Undertone: Frecuencia Maldita se presenta así como una película de terror y misterio centrada en la relación entre sonido, memoria y percepción. Su conflicto no nace solamente de descubrir qué está detrás de los audios, sino de observar cómo cada nuevo registro va debilitando las certezas de Evy. A medida que la historia de la pareja embarazada se vuelve inseparable de la suya, escuchar deja de ser una actividad pasiva y se transforma en el camino hacia un destino del que parece cada vez más difícil escapar.















